Boca cerrada

"Para la gloria de Dios y el Bien de la gente.."

Boca cerrada es una de las comunidades más aisladas en el área de influencia de la Fundación Madre Herlinda Moises. Ya hace muchos años visitamos a la comunidad de este pueblo para trabajar con ellos en los ámbitos de la salud y la educación ambiental.

El pueblo pertenece oficialmente al departamento de Sucre y está situado en la boca de un caño del Canal de Dique al mar abierto. Se encuentra en una distancia de aproximadamente cuatro horas en lancha del puerto de Pasacaballos.

Un total de 120 familias forman parte de la comunidad. La gran mayoría de ellos vive de la pesca en el mar como tal en los brazos del Canal de Dique y varias ciénagas cercanas al pueblo. Los pescadores sostienen a sus familias vendiendo esa variedad de pescado, mariscos y caracol en el mercado de Cartagena.

Cuando el agua sube...

Así es fácil entender que el agua rodeando el pueblo es la base de vida de la población de Boca cerrada. Al mismo tiempo el agua esconde muchos peligros amenazando la misma habitabilidad de Boca cerrada.  
La ubicación de las casitas tan cerca a la playa y la orilla del caño, tiene por consecuencia que Bocacerrada está expuesta regularmente a inundaciones y aguas altas.
Como consecuencia directa del cambio climático, y la subida del nivel de mar que trae consigo, este fenómeno se ha puesto cada vez más grave durante los últimos años. En épocas de lluvia el agua suele subir tanto que todas las calles se transforman en canales y las casas más cercas a la playa se vuelven inhabitables.
En un momento extremo en el año 2016 las inundaciones fueron tan fatales que destruyeron una gran cantidad de viviendas. Hasta hoy la ubicación original de muchas casas está permanentemente bajo el agua y el mar constantemente hace retroceder el pueblo más hacia la tierra. Iniciativas propias de las familias como la construcción de diques improvisados con sacos de arroz rellenos de tierra no tienen mucho efecto – y no son una solución a largo plazo.
El gobierno de Sucre no ha mostrado mucho interés ni apoyo por el pueblo y la situación tipo “callejón sin salida” en la que se encuentra Bocacerrada.

 

Pero la gente de Boca cerrada no se rinde. Hace unos meses se empezó a destapar el Caño Rico. Este brazo del Canal de Dique ha estado inaccesible por muchos años a causa de una especie de mangle invasiva. Esas plantas cerraron el caño hacia el principal Canal de Dique y así impidieron que el agua dulce del Canal de Dique llegara a la parte del caño donde está situada Boca cerrada.
Los habitantes cuentan de tiempos pasados: „ ¡Antes tuvimos agua dulce aquí mismo! Aún cultivamos – yuca, plátano… “.
Hoy para obtener agua potable hay que ir horas en lancha para sacar el agua del Canal. Y la calidad de esta agua es enormemente crítica.
Para solucionar este problema agarraron sus palas y machetes y mujeres, hombres y niños pasaron días cortando mangles, haciendo que ya están corriendo los primeros chorrillos de agua dulce por el caño rico.
Quién empujó este proceso fue un grupo de mujeres determinadas. Ellas tomaron el futuro de Boca cerrada en sus manos y motivaron a sus hijos, amigos y maridos a comprometerse y hacer regresar la agricultura y el agua dulce a la comunidad.
Ya mostraron esa misma motivación cuando crearon su grupo cuyo objetivo originalmente era combatir la polución por residuos plásticos en las calles del pueblo. Por la carencia de un sistema de recolección de basuras, miles de botellas y envases plásticos llenaron los patios, calles y aguas de Bocacerrada. A través de los cerdos en los patios y los peces en el agua estos plásticos entraron en la cadena alimentaria hasta que las mujeres se reunieron y se pusieron a barrer y limpiar el pueblo.
Por el momento no tienen otra opción que quemar la basura coleccionada y así otra vez producir tóxicos y polución.
Pero el compromiso de esas mujeres – y toda la comunidad – es un paso en la dirección correcta.
En todo este proceso la comunidad de Bocacerrada cuenta con el apoyo de la Fundación Madre Herlinda Moises.

Con jornadas de salud y actividades lúdicas con para jóvenes y niños intentamos mejorar la calidad de vida de los habitantes para garantizar la permanencia de esa comunidad.