La Madre Herlinda

Nuestra Misionera

La lista siguiente contiene unos de los más importantes sucesos en la vida de la Madre Herlinda Moises. Naturalmente esta enumeración no está completa, sino muy selectiva. Si usted tiene ganas de saber más sobre nuestra fundadora y epónima, les recomendamos los libros siguientes:

Toro Ramírez, Everardo (ed.): Contra viento y marea. Tres décadas de labores en los pueblos de la bahía de Cartagena. Segunda edición enero 1999. Cartagena de Indias: Tercer Mundo Editores.

Daza Hernández, Gladys (2011): Die Missionarin. Hoffnung der Schutzlosen. Bogotá: Panamericana Formas e Impresos S.A.

1928

María Herlinda Moises nace el 3 de julio de 1928 en Bad Hofgastein como hija de Josef Moises y Rosa Gfrerer.

1949

María termina su formación de profesora y decidió entrar en la orden franciscana. Fue en aquel tiempo cuando recibió su nuevo nombre como miembro de la comunidad: Hermana María Herlinde. (De hecho era Madre Herlinde, ya que entonces las novicias aún llevaron el título de „Madre“.)

1951

El 29 de octubre de 1951 fue el día en el que la hermana hizo su voto, así que entró oficialmente en la orden, que al mismo tiempo significó una despedida de sus padres, ya que solo dos meses después viajó por barco a Colombia y no estaba previsto la posibilidad de volver a Austria tan pronto. Fue el 16 de diciembre del mismo año cuando la Madre Herlinda y sus compañeras Mathilde Larcher y Hildegard Binder se subieron a un barco y se hicieron a la mar desde la ciudad italiana de Génova.

1952

Después de un pasaje agotador, las hermanas llegaron a Cartagena de Indias el 12 de enero de 1952. Enseguida fueron traslados a la Obra Pía, la sede de la congregación, que entonces se encontró en el barrio Getsemaní del casco antiguo de la ciudad. Durante su fase de adaptación las recién llegadas recibieron clases de Español antes de empezar su trabajo en la Escuela Biffi. Su primera misión de evangelización llevó la madre al barrio Chambacú, que estaba uno de los más pobres distritos en aquel tiempo. Poco después su trabajo como profesora le permitió conocer otros lugares en Colombia, como por ejemplo a Medellín, donde enseñó en el Colegio Palermo en el barrio El Poblado, o la ciudad Guaren, donde trabajó en la Escuela San Francisco de Asís. Otras estaciones eran Sahagún, donde trabajó como directora del Colegio María Auxiliadora, así como las ciudades Mompox y Carmen de Bolívar.

1965

En febrero de aquel año el Colegio de la Candelaria destinó a dos religiosas franciscanas de la Madre Bernarda al apostolado dominical en el vecino corregimiento de Pasacaballos. Con ellos venía un grupo de alumnas de sexto año de bachillerato que debían cumplir cierto número de horas de alfabetización como requisito legal para graduarse de bachilleres. A medida que iban conociendo la comunidad quedaban más y más abismadas por el grado de miseria y de ignorancia en que vivía la gente, así que la madre decidió profundizar su trabajo en esta aldea y fundó el Equipo Misionero de la Bahía (EMBA), que consistió de diferentes miembros de la orden franciscana y laicos del pueblo.

1967

Los nuevos acuerdos del Concilio Vaticano II lo hicieron posible que Herlinda pudo volver a Austria por primera vez desde su llegada en Colombia 15 años antes.

1968

Neben der Ernennung von Mutter Herlinde zur Koordinatorin für die Schulen der Dörfer rund um die Bucht von Cartagena durch das Bildungsministerium des Departamentos Bolívar, konnten die Moises Schwestern sich auch noch über ihre Wahl ins Organisationskomitee für den Eucharistischen Kongress von Bogotá 1968 freuen.Aparte del nombramiento de la Madre Herlinda como coordinadora para las escuelas y los pueblos de la Bahía de Cartagena por el ministerio de educación del departamento de Bolívar, las hermanas Moises también fueron nombradas miembros del Comité Organizador del Congreso Eucarístico Internacional que debía celebrarse en Bogotá en agosto de 1968 – una circunstancia que les causó gran alegría.

1976

Debido a su esfuerzo apasionante para los necesitados la Madre Herlinda y sus compañeros se ganaron unos enemigos gratuitos, ya que la obra del Equipo Misionero de la Bahía, en cuanto afectaba ciertos intereses, especialmente de terratenientes y de empresas de turismo, comenzaría a ser vista en un contexto político más que en su dimensión evangélica y de promoción humana. Así sucedió que las tropas de la Infantería de Marina de Cartagena allanaron el templo y la casa parroquial de Pasacaballos en la búsqueda de armas escondidas u otras pruebas que mostraron el apoyo de grupos subversivos, ya que los misioneros fueron acusados de ser auxiliadores de tales movimientos. Naturalmente las tropas no encontraron ningún indicio que pudieran corroborar sus acusaciones, y menos encontraron algunas armas, sin embargo los uniformados metieron al párroco, padre Rafael Geney, a un campesino de nombre Felipe y a la Madre Herlinda en el campero del Equipo Misionero para llevarlos detenidos.

1977

El cautiverio de los misioneros duró unos cinco meses y la manera en que se solía poner en práctica la doctrina de seguridad nacional no dio mucha esperanza de que los presos esperaban un proceso justo, respectivamente un trato digno en la cárcel. El proceso desde el principio fue asumido por la justicia militar, meses después pasó a la justicia civil por una decisión de la Suprema corte colombiana en un pronunciamiento que hizo carrera jurídica posteriormente y así los presos fueron trasladados al Palacio Arzobispal en condición de cárcel concordataria. Finalmente, en marzo de 1977, después de perseverar en una celda para cinco meses, durante también haber sido torturada psicológicamente, la Madre Herlinda volvió a la libertad. El esfuerzo del arzobispo de Cartagena de aquel tiempo, Monseñor Rubén Isaza Restrepo, la presión de organizaciones de la defensa de los derechos humanos y el trabajo de los abogados Hermes Luján y Jorge Enrique Cipagauta jugaron un papel importante en la liberación de los presos.

1979

El año 1979 forzó la Madre Herlinda a enfrentar algunas decisiones difíciles. Aunque esta vez no estaba directamente confrontado con la arbitrariedad de las autoridades, pero tuvo que mirar como un compañero de muchos años de la fundación, Segismundo Acosta, llamado “Segito” fue detenido y deportado por agentes del servicio secreto para interrogarlo. Cuando se averiguó el paradero de Segito, constatamos con espanto que tenía los brazos inutilizados por la “colgada”, así que otra persona tenía que suministrarle los alimentos como si se tratara de un inválido. Este suceso, junto con muchos otros acontecimientos, alarmaron las Hermanas Franciscanas de la Madre Bernarda en tan medida que dijeron que Herlinda tuviera que escoger entre el Equipo Misionero de la Bahía o la comunidad religiosa. Con gran dolor del alma, pero al mismo tiempo con gran alegría, sabiendo que así cumplía con la voluntad de Dios y del pueblo, decidió quedarse en el Equipo Misionero.

1982

En mayo de 1982 Segismundo Acosta, quien apoyaba la fundación desde sus inicios y la Madre Herlinda viajaron juntos a Austria para recibir el premio Monsignore Óscar Romero, otorgado de la Organización de Hombres Católicos de Austria. Después de la ceremonia en su tierra natal, Herlinda quería regresar a Colombia, pero las autoridades del país andino le negaron la entrada, ya que habían anulado su visa. La Madre tocó todos los resortes para regresar a su segunda patria, como por ejemplo viajó a Estocolmo para acudir a la entrega de premios nobel, donde quería hablar con uno de los galardonados de este año, el escritor colombiano Gabriel García Márquez, para hablar con él sobre su asunto. (Ella logró hablar con su esposa, quien prometió interceder a favor de ella).

1983

En noviembre de 1983, después de estancias en Madrid y Riobamba (Ecuador), la Madre pudo regresar a Colombia gracias a un permiso temporal de las autoridades. La muchedumbre que dio la bienvenida a Herlinda en Pasacaballos, dándole gritos de júbilo y sirviéndole una cena especial con especialidades regionales, es una muestra del gran significado que tuvo la Madre para la comunidad.

1993

Fue premiado por su trabajo para el bien de la comunidad del departamento de Bolívar, otorgado por el gobierno de Bolívar en el día internacional de la mujer 1993.

1994

Premio del gobierno austriaco por su esfuerzo constante para los necesitados.

1998

La Madre Herlinda también recibió el orden de silvestre de 1998 del arzobispo de Salzburgo, como reconocimiento por su esfuerzo continuo en la misión, así como en su lucha por los necesitados.

2001

Distinción de la ciudad de Cartagena y del centro cultural para 36 años de trabajo cultural en los pueblos del Canal de Dique y de la Bahía de Cartagena.

2006

Después de una estancia en Austria, en la que fue diagnosticado una enfermedad grave, la Madre Herlinda cumplió su último gran deseo y regresó a Pasacaballos, para pasar sus últimos días en el pueblo que lo largo de su vida se había convertido en su segundo hogar. Finalmente falleció el 20 de noviembre de 2006. Los que tuvieran la suerte de conocerla describen Herlinda como una persona fuerte, obstinada, generosa y luchadora, que dio todo de sí para ocuparse de las penas y apuro de los necesitados. Hasta el día de hoy esta actitud y este espíritu siguen viviendo en las mentes y corazones de la gente.